Configurar copias de seguridad automáticas en un smartphone lleva apenas unos minutos, pero puede ahorrar horas (o días) de problemas en el futuro.
En un entorno profesional, donde la información es un activo clave, esta práctica debería considerarse obligatoria, no opcional.
Un smartphone moderno sin copia de seguridad es un riesgo innecesario. Con ella, la tecnología trabaja a favor del usuario y de la empresa.